Tan extraña esta aparente soledad inmensa;
Fuerza primigenia de cada estado de ánimo caprichoso;
Tierra no revestida de hierba, no agraciada por la madera.
El hombre grita: "¡Oh desierto! ¿por cuál desconocido arte
atrapas y esclavizas el corazón humano?"
Su voz se pierde en el espacio sin límite barrido por el viento;
El misterio que quema de vacío cubre el rostro de roca desnuda
y arena cegadora abrasada de sol.
El hombre clama: "Oh desierto, déjame entender"
Cual esfinge, el desierto sonríe mientras abre
Su franco secreto en paradoja:
Apasionada calma y un silencio que canta
Del pacífico conflicto de aquello que crece.
Colores pasteles de belleza en el entramado de un duro diseño;
La juventud profundamente marcada por la edad en cada línea;
Drama eterno, paciente, salvaje, sereno,
la vida y la muerte protagonistas en la pantalla cósmica.
El hombre ríe, aunque hay lágrimas en sus quemados ojos.
Susurra, "Desierto, me has hecho sabio Tu trampa es mi anhelo, disfrazado.”
"Sé con sólo esta mirada detrás de su máscara, Mi respuesta es la pregunta que formulo.”
Nina Paul.
Desert Magazine, no2 1937
Traducción por Cindy Espinoza.



