Distanciamiento para el cual se empleaban distintas técnicas tanto histriónicas (gestus) como argumentales.
En sí, la puesta en escena en su totalidad debía distanciarse de la realidad para lograr los efectos dialécticos que Brecht esperaba (lo que llamaba un teatro épico) en cuanto a la escenografía ésta debía mostrarse ausente o desnuda, cumplir la función contraria que de la utilería teatral convencional.
La escena brechtiana hace gala de una desnudez pasmosa. Los elementos escenográficos son a veces letras o fotografías de gran formato que en escena fungen como fingimientos exagerados. En escena, muchas veces durante al misma acción se introducen elementos de distanciamiento, e inclusive las acciones de la tramoya son visibles. Sobresale el ejemplo iconográfico de ahi arriba: en Die Mutter en la que una mera pantalla entre los actores cumple las veces de prisión.
La excepción y la regla (Die Ausnahme und die Regel 1929) es una obra muy breve, apenas tiene una duración de 30 minutos cuando es representada. Esta fabula del totalitarismo sitúa a un magnate petrolero con su criado y un guía en una exploración en medio del desierto en busca de un pozo que pretende ser comprado por el magnate. En la inmensidad del desierto en multimillonario se transforma, creyéndose perdido da muerte al beduino que es su guía lo cual significa la ruina de la empresa. Abandonados a la mitad del Sahara, el sirviente y el poderoso aún mantienen sus papeles hasta que confundido por la sed el segundo da muerte a su acompañante. A pesar de su atroz crimen el rico petrolero sobrevive para un juicio en el que es absuelto de los asesinatos que cometió en una situación de “vida o muerte”.
Comúnmente es considerado como una “parábola política anti-fascista” forma parte de lo que Brecht denominó sus Leherstück o piezas didácticas, en donde los acontecimientos reales de la época son trasladados al escenario en “representaciones de protesta en los que el mensaje es el mismo: la corrupción del individuo por parte de la sociedad y el prejuicio del apoyo a este por parte de realidad irracional”.
Estas piezas fueron concebidas para educar a la sociedad in situ; para ser montadas casi en cualquier lugar: una fabrica una escuela, una plaza pública, son lugares propicios para la su representación ya que requieren del mínimo en cuanto a elementos escenográficos.
El distanciamiento aquí es impuesto por la presentación de tales ambientes como propicios para representar al desierto. Brecht parece tenerlo muy claro: la sociedad moderna vive extraviada en el desierto.
Zizek inicia así su celebrado texto titulado El desierto de lo real:
Cuando Bertol Brecht, camino del teatro en julio de 1953, pasó junto a La columna de tanques soviéticos que se dirigían a la Stalinalle para aplastar la rebelión de los trabajadores, les aplaudió y ese mismo día, más tarde, escribió en su diario que en aquel momento él (que nunca había sido miembro del partido) había sentido la tentación por primera vez en su vida de afiliarse al Partido comunista. No se trata de que Brecht tolerara la crueldad de la lucha con la esperanza de que llevaría a un futuro próspero: la dureza de la violencia como tal era vista y aceptada como una señal de autenticidad... ¿No es éste un caso ejemplar de lo que se ha identificado como la característica clave del siglo XX: “la pasión por lo Real”?¿Qué significa entonces la siguiente anécdota brechtiana de sacudimiento que narra Zizek en El desierto de lo real? Lo real y el desierto se conjugan en Zizek en un ejercicio contaminado del pesimismo y ácido que caracteriza al polémico esloveno. En este magistral análisis de la cultura y las manifestaciones del terror en la sociedad contemporánea, el filósofo anti-posmodernista masculla los churros hollywoodenses de fin de siglo para entregarnos una aguda reflexión sobre las pretensiones del mito de lo norteamericano y su relación con el causus beli del nuevo milenio.
“Bienvenido al desierto de lo real”, cómo dijo Morfeo en Matrix en 1999 el mismo año en el que los neoyorquinos despertaron al desierto de lo real de la guerra contra el terrorismo…
Brecht también estaba muy preocupado por el debate por un arte popular contra uno exquisito, desde luego que el se inclinaba por el segundo, pero ¿qué distanciamiento ofrece la retórica de la parábola matricial? La presentación obsesiva del detalle de la cinematografía parece ir en el sentido contrario al que Brecht pretende acceder con su trabajo.
Para Brecht el arte, más que un espejo en donde reflejar nuestra realidad debía ser un martillo que le moldease. Para el cine hollywoodense la apuesta es, curiosamente, la contraria. Sumergir al espectador en una cueva en donde las imágenes de un realismo es desbordado en la extensión y contracción de la línea del tiempo, el uso de técnicas que hacen omnisciente a los espectadores que pasivamente reciben imágenes que les preparan para vivir con menor sorpresa los sacudimientos de la convulsa sociedad contemporánea...
Cómo dejar de pensar aquí en mi amigo y su principito... en general en el teatro local, con su desnudez rupestre y sus temas locales que en la pobreza de recursos recurren a la necesidad de desnudar el escenario, distanciamiento pero esta vez para salvar la falta de recursos llamemosle distanciamiento por que nos acerca a la precaria realidad de teatro en que vivimos. La puesta en escena de allá afuera.
Ideas generales de distanciamiento tomadas de ésta tésis.
El libro de Zizek en español




