¡Adelante! La marcha, el fardo, el desierto, el hartazgo y la cólera.
.¿Ante quién debo postranne? ¿Qué animal debo adorar? ¿Qué imagen santa atacar? ¿Qué corazones deberé partir? ¿Qué mentira debo decir? ¿Sobre qué sangre marchar?

Resurrección de Zapata
Nació, dicen, con una manita tatuada en el pecho.
Murió acribillado por siete balazos.
El asesino recibió cincuenta mil pesos y el grado de general de brigada.
El asesinado recibió a una multitud de campesinos, que sombrero en mano visitaron su muerte.
De sus abuelos indios habían heredado el silencio.
No decían nada, o decían:
—Pobrecito.
Nada más decían.
Pero después, poco a poco, en las plazas de los pueblos se fueron soltando las lenguas:
—No era él.
—Otro era.
—Muy gordo lo vi.
—Le faltaba el lunar de arriba del ojo.
—Se fue en un barco, salió de Acapulco.
—En la noche se voló, en un caballo blanco.
—Se fue para Arabia.
—Por allá, por Arabia. está.
—Arabia queda muy lejos, más lejos que Oaxaca.
—Ahorita vuelve
La idea generalizada que se tiene de desierto: carencia total. Es inapropiada para la región, […] mientras puede perfectamente ser reconocida como parte de la enorme extensión planetaria que constituyen las zonas áridas […] En la mayoría de los desiertos las condiciones climáticas se caracterizan por precipitaciones escasas, baja humedad ambiental, alta insolación, así como fluctuaciones extremas diarias y anuales de temperatura. Esto es cierto para la mayor parte de la península de California; sin embargo, la variedad a la que hemos hecho referencia abarca de las amplias planicies costeras hasta las partes serranas donde el descenso de la temperatura y la mayor humedad han dado lugar al desarrollo de bosques de coníferas.Lo propuesto en su trabajo la cultura indígena de la península de California, editado en la Historia general de Baja California Sur (tomo III, p707-728) es que dicho ambiente siendo propicio para su poblamiento por grupos humanos que además parece haber permitido a dichos grupos humanos mantener una identidad mientras convivían entre sí, en puntos geográficos clave para la supervivencia estacional y que no se existía en una defensa territorial constante.
Una democracia de la diferencia, en la cual la referencia a la alteridad se ve como el "factor constituyente" (aunque reprimido) de cada identidad. En esta perspectiva cada patria es producto de una combinación de circunstancias históricamente determinadas y por tanto, contingentes y precarias. El rasgo indeleble de nuestra edad global está constituida por la dinámica de una "desorientación cósmica" (para decirlo con Ernest Gellner) o del desarraigo universal, como bien prefiero definirlo yo. Sólo si accedemos a esta comprensión de nuestro ser en el mundo -inclusive en lo político- podremos liberarnos de la obsesión de la identidad que subyace en la base de lo del poder. Tenemos que entender en una manera radical esto: hay siempre una íntima relación entre la lógica del poder y la lógica de la identidad. Por esta simple pero decisiva razón, no se puede llegar a la raíz del poder sin un desencanto despiadado de la dinámica que está en la base del simbolismo de la identidad y la identificación.Además, invita a que desde la reflexión filosófica se planteen espacios de experiencia, rutas en este muy nómada desarraigo universal:

En un planeta minúsculo, que corre hacia la nada desde millones de años, nacemos en medio de dolores, crecemos, luchamos, nos enfermamos, sufrimos, hacemos sufrir, gritamos, morimos, mueren y otros están naciendo para volver a empezar la comedia inútil.
¿Toda nuestra vida sería una serie de gritos anónimos en un desierto de astros indiferentes?
Ernesto Sábato- El Túnel
El desierto es un lugar de epifanía sobresaliente: en donde nada parece tener sentido es adonde el hombre va a encontrar el refugio poético necesario para procrear su realidad.
La catábais bíblica del viaje al desierto es una posibilidad que traída al contexto de la reflexión filosófica puede dar para una hermenéutica de la tensión, del pensamiento nómada, del repertorio de nuevas ideas que hablan de un mundo.
El horizonte abierto en el que la participación activa nos da ese anhelado lugar en la naturaleza, lugar de aceptación de hechos irrevocables que ponen al nómada como ser para la enunciación.
Lo que en el desierto está, ocupa el espacio de otra manera, ahí el cielo y la tierra parecen convivir de manera cruel. Cuando Blumenberg habla del miedo como determinante antropológica y lo hace ubicándolo como actividad poética inherente a un animal que se dedica a la
simbolización en la caverna: el lugar de refugio en donde apartado del mundo se puede dedicar a recrearlo contra ese exterior en donde se encuentra solitario, desnudo, hambriento y en constante peligro, desamparado ante el absolutismo de la realidad.
Vida constantemente al borde de la aniquilación, constantemente seducido por la fata morganna, alucinante por la sed, disgregado de su individualidad en un ambiente que erosiona lo que le queda de personal, haciendo suyo lo que una vez era personal.
Donde estaba?
Por ello, hay que buscar los oasis de manera colectiva, nómadas ligados por la codicia de sentido los invito a que me guien.
Imágenes de Moebius Giraud.
Casa del Tiempo es la revista de divulgación científica y humanística de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) en México D. F.
"¡Amor... gloria... felicidad!" ¡Infierno! ¡Es un escollo!
...Pero los poetas, los filósofos, incluso los periodistas, publican sus artículos o sus libros como lanzar una botella a un mar ignoto. ¿Quién los leerá? No sabemos...
–Por último, con lo que tiene de provocador o de absurdo, acepte esta pregunta: ¿para qué sirve un pensador en estos tiempos?
–Para lo mismo que ha servido todo el tiempo: para clamar en el desierto, para decir las cosas que nos incomodan. Sócrates decía que era como un tábano que muerde el anca de los animales y provoca, para decir cosas que la gente no espera oír. Muchas veces lo que uno dice no tiene eco suficiente, pero hay que decirlo.
Publicado en: La Jornada, el 25 de enero del 2009 entrevista completa aqui
Quizá caos no es lo mismo que desorden, quiza en esas delicadas diferencias radica la posibilidad de nuestra existencia en el planeta. Celebrando el 200 cumpleaños de C. Darwin....
Ve primero a tu vieja planta y observa el camino que ha dejado el temporal, pues las semillas han sido dispersadas. Observa los caprichosos surcos que curso del agua. Ahora encuentra la planta que esta creciendo más alejada de tu planta, todas las plantas que han crecido en medio son tuyas, ellas han extendido tu territorio.
-Castaneda, Carlos. Las enseñanzas de Don Juan
Los estudios más serios por entender los orígenes de la vida en la tierra apuntan por un origen poético. Al principio todo era penumbra, pero las condiciones para que los mecanismos que pretendemos como evolución estén dirigidos por ese trasfondo es posible al tomar en cuenta las condiciones para que las reglas del juego evolutivo tengan lugar parecen haber pasado por su proceso de evolución particular. El estudio de estos procesos lo hacen los biólogos a través de una armada de metáforas: el modelado de vida artificial.
Borrado por las arenas del tiempo está oculto aquella originaria singularidad. Para entender la afortunada irrupción de la vida en el caos, para entendernos solos, aun en nuestro nacimiento, se requiere, después del acopio de valentía sondear los poderes dentro del polvo de una ventisca para generar un coyote:
… ponerlo como lo dijo de Darwin, dadme orden y tiempo y yo les daré diseño. Pero lo que demuestra el modelado de Kauffman es que no basta cualquier tipo de orden para producir cambio evolutivo. El tipo adecuado de orden, parece ser una mezcla de libertad química y restricción ambiental, de crecimiento y senescencia, rigidez y fluidez, para que las cosas buenas sucedan […] Sólo se obtiene evolución al borde del caos, en esa zona hibrida entre la firmeza del orden y el caos destructivo. Afortunadamente nuestra posición en el universo estasituada en ese lugar. Aun así, tales condiciones son una regla del juego en el universo, los principios de diseño que hacen posible la evolución biológica se van a dar una y otra y otra vez, sin importar cuantas veces recorramos la cinta.
-Dennett, Daniel. La peligrosa idea de Darwin.
Nuestro nomadismo intentará recuperar esta perspectiva como energía de una poética de lucha. Entendiendo al orden como un sistema heterogéneo y opuesto a un sistema homogéneo en desorden. Desde ahí, al caos le viene la oscilación. Pendular de las cosas terrenales: espirales de energía liberadas al espacio cuando un sistema pasa de un Estado al otro.
La evolucionaibilidad, la capacidad heurística para esa fracción del espacio en donde el paisaje, la tasa de mutación y el tamaño de la población parecieran ajustados para optimizar que dichas poblaciones puedan ‘fundirse’ desde regiones locales del espacio.
-Kauffman, Stuart. The origins of order.

En algún apartado rincón del universo centelleante, desparramado en innumerables sistemas solares, hubo una vez un astro en el que animales inteligentes inventaron el conocimiento. Fue el minuto más altanero y falaz de la “Historia Universal”: pero, a fin de cuentas,...
-Nietzsche Friederich, De la verdad y la mentira en un sentido extramoral.
Es en el orden de lo poético que el desorden y el caos pueden ser enunciados. En esa fina elucubración humana, el llamado de la tribu dorada o nuestro incontrolable impulso a metaforizarlo todo. Abarcando el origen de una estrella danzarina con la boca.
foto via planetapeninsula.org

“Sometimes a kind of glory lights up the mind of a man. It happens to nearly everyone. You can feel it growing or preparing like a fuse burning toward dynamite… A man may have lived all of his life in the gray, and the land and trees of him dark and somber. The events, the important ones, may have trooped by faceless and pale. And then - the glory - so that a cricket song sweetens his ears, the smell of the earth rises chanting to his nose, and dappling light under a tree blesses his eyes. Then a man pours outward, a torrent of him, and yet he is not diminished. And I guess a man’s importance in the world can be measured by the quantity and number of his glories.”John Steinbeck, East of Eden

Los nómadas tienen un territorio propio, pero este, sigue caminos trazados por una sabiduría fluida. En este territorio el nómada va de un punto a otro, es decir el nómada tiene conocimiento de una topología esencial, pero aquí la diferencia radica no en, que dichos puntos no son los cooredenadas que determinan los fines de la ruta, sino en sentido contrario son meras consecuencias del peregrinar: aun que los puntos determinan caminos ellos están subordinados al camino que trazan y no al revés, como sucede con el sedentario:
Los jesuitas utilizaban ciertas formas elaboradas de construcción, lo que permite distinguir este trabajo de las sencillas veredas entre las rancherías. La tendencia de los jesuitas a trazar rutas directas y en línea recta en terrenos difíciles es de llamar la atención; cuando contaban con suficiente mano de obra, no se mostraban reacios a mover obstáculos considerables, y cuando se encontraban con un campo abierto sorprende el trazo recto de sus caminos.
[…] se pueden diferenciar senderos posteriores a 1820 de las rutas originales que se recorrían en la época misional. En estos senderos o rutas aledañas, además de comunicar sitios cercanos, ofrecían ventajas según la época del año. Por ejemplo la ruta este que va de la misión de Sta. Gertrudis a la de Sn. Borja es más corta y de mejor tránsito, aun que en verano es muy caliente y el agua, escasa; mientras que la del oeste, que es mas alta y con pendientes, contaba con la brisa del Pacifico y con arroyos frecuentes.
Crosby, H. El Camino Real y las Misiones de la Peninsuila de Baja California. INAH 2008.
El punto de abrevadero es alcanzado solo para ser dejado atrás, cada punto en estas rutas es sostenido por confianza y no por costumbre, no se trata de un camino tradicional sino de una ruta dictada por eventos que le dan un sentido a cada lugar. Un camino es siempre un lugar entre dos puntos, pero en estos casos es el sendero el que ha tomado toda la consistencia, lo que le hace disfrutar de una autonomía y una dirección en sí. La vida del nómada es así el intermezzo. Aun los elementos de su peregrinación están concebidos en términos de una trayectoria que esta por siempre poniéndolos en movimiento.
Así el nómada no subordina su peregrinar a un territorio sino a un itinerario, rehúsa a dicho territorio, se construye un ambiente de lana y materiales otros materiales flexibles y suaves, que no dejan huella en los sitios que va ocupando estacionalmente, dando espacio al especio, y tomando en cuenta el espacio que atraviesan como una figuración de su trayectoria y no como un espacio a poseer.

La meta, el saber absoluto o el espíritu que se sabe a sí mismo como espíritu tiene como su camino el recuerdo de los espíritus como son en ellos mismos y como llevan a cabo la organización de su reino. Su conservación vista por el lado de su ser allí libre, que se manifiesta en la forma de lo contingente, es la historia, pero vista por el lado de su organización conceptual es la ciencia del saber que se manifiesta, uno y otro juntos, la historia concebida, forman el recuerdo y el calvario del espíritu absoluto, la realidad, la verdad y la certeza de su trono, sin el cual el espíritu absoluto sería la soledad sin vida; solamente.
Del cáliz de este reino de los espíritus
rebosa para él su infinitud.
Hegel G. W., La fenomenología del espíritu. p.473 (las cursivas son mías)
Actualmente [el espíritu] se revela tan pobre que, como el peregrino en el desierto, parece suspirar tan sólo por una gota de agua, por el tenue sentimiento de lo divino en general, que necesita para confortarse. Por esto, por lo poco que el espíritu necesita para contentarse, puede medirse la extensión de lo que ha perdido.
Ibid. p.12
En medio del desierto, hoy en día se ha de deambular con cuidado, las rutas que parecen caminadas muchas veces y tener limpio de obstáculos su recto curso pueden ser trampas mortales. Llevarnos a los pozos de arenas movedizas del olvido. Esos lugar en donde el desierto se encarga de perderse de nosotros.
Hegel parece reconocer esa capacidad del hombre a guardar desiertos dentro de sí de la cual otro importante pensador habló después, capacidad que no le lleva por el camino de desesperación en que su compatriota se perdió y encontrose luego, Hegel aconseja el conocimiento para regar las semillas del espíritu y así, desde el reconocimiento delascerador del vacío del interior humano fomentar la posibilidad de superación. Pero el desierto crece, no ha dejado de crecer nunca, en el estan perdidos muchos tiempos, sus caminos son borrados por las huellas de un monstruo mas grande que el tonto que cree que lo conoce.