Noches Árabes.

Describir lo que significa asistir a la proyección del documental: Zapatistas, en jueves, a las 11 de la mañana, en una sala de Cinépolis repleta de estudiantes de preparatoria y funcionarios de la educación y la cultura estatales requiere de habilidiades gonzoperiodísticas, ajenas a este pobre aficionado.

Aun así, el documental de Taboada ofrece una acertada percepción de un movimiento zapatista que, impulsado por la creencia original de una vuelta a la producción artesanal y a un régimen popular de tenencia de la tierra, busca restituir lo arrebatado por el latifundista a sus originales dueños: los campesinos mexicanos.
Algo que poco tiene de 'revolucionario' en realidad, y más de proyecto reivindicador de los lazos originales de pertenencia a la tierra. El movimiento dirigido por Emiliano Zapata tenía como premisa la recuperción armada de libertad y tierra en un marco de implementación de los usos tradicionales para los que ésta tierra fue otorgada al principio del tiempo a sus dueños originales: nutrir al Hombre del Maíz.

Los espejismos, a la lejanía ganan parecidos: una nave flotando en el océano; mientras pierden su verdadera dimensión: una piedra en el camino. De manera similar, mientras la revolución se adquiere como una idea de prefabricación y consumo en las conciencias de todos los chamacos y las chamacas, el documental no deja de mostrar la realidad: que el clima de injusticia social y el atropello de las formas de producción fundamentales, es más un continuo ahistórico de negaciones para los que menos tienen: el pueblo que vive generaciones de atropello constante e ininterrumpido.

Quisiera imaginar que esto es debido a que ya es tiempo de imaginar otro pasado, y con ello tiempo para elevar una voz al futuro: la nueva palabra, el concepto que invoque ese anhelado cambio, una palabrita elusiva y pegajosa que represente algo totalmente nuevo y que sea metáfora del modelo que ya nos permita dejar de hablar de una revolución para hablar en términos de otro discurso... El problema es que no se que palabra es, se me escapa. Tú, ¿la sabes?

No me sorprendió saber del mito del Zapata que vivió después de Chinameca "¡Zapata vive la lucha sigue!" Gritaba la Sekta Core en los escenarios punkosos de mi adolescencia moshera. Pero no recuerdo haber escuchado que al caudillo se lo llevaron a Ara
bia.

¿Por que imaginarse un Zapata cincuentón por ahí de 1930 recorriendo el Rub al-Jali a lomo de camello, recogiendo rosas, mirando el horizonte? ¿Por que Arabia?

Resurrección de Zapata

Nació, dicen, con una manita tatuada en el pecho.
Murió acribillado por siete balazos.
El asesino recibió cincuenta mil pesos y el grado de general de brigada.
El asesinado recibió a una multitud de campesinos, que sombrero en mano visitaron su muerte.
De sus abuelos indios habían heredado el silencio.

No decían nada, o decían:
—Pobrecito.
Nada más decían.
Pero después, poco a poco, en las plazas de los pueblos se fueron soltando las lenguas:
—No era él.
—Otro era.
—Muy gordo lo vi.
—Le faltaba el lunar de arriba del ojo.
—Se fue en un barco, salió de Acapulco.

—En la noche se voló, en un caballo blanco.
—Se fue para Arabia.
—Por allá, por Arabia. está.
—Arabia queda muy lejos, más lejos que Oaxaca.

—Ahorita vuelve


Tomado de Eduardo Galeano: Espejos: una historia casi universal 2008, s.XXI eds. p253 (checar)

La primera foto de una instalación de Iván Piug.
La pintura es de Jose Baray.

Arqueología de las alteridades: Oasisamérica.



Para nuestra maestra, Rosa Elba Rodríguez Tomp la singular geografía de la península Californiana presenta un problema para tipificarle dentro de las categorías tradicionales:
La idea generalizada que se tiene de desierto: carencia total. Es inapropiada para la región, […] mientras puede perfectamente ser reconocida como parte de la enorme extensión planetaria que constituyen las zonas áridas […] En la mayoría de los desiertos las condiciones climáticas se caracterizan por precipitaciones escasas, baja humedad ambiental, alta insolación, así como fluctuaciones extremas diarias y anuales de temperatura. Esto es cierto para la mayor parte de la península de California; sin embargo, la variedad a la que hemos hecho referencia abarca de las amplias planicies costeras hasta las partes serranas donde el descenso de la temperatura y la mayor humedad han dado lugar al desarrollo de bosques de coníferas.
Lo propuesto en su trabajo la cultura indígena de la península de California, editado en la Historia general de Baja California Sur (tomo III, p707-728) es que dicho ambiente siendo propicio para su poblamiento por grupos humanos que además parece haber permitido a dichos grupos humanos mantener una identidad mientras convivían entre sí, en puntos geográficos clave para la supervivencia estacional y que no se existía en una defensa territorial constante.

La maestra se apoya en Steward, para defender la posibilidad de formas de pertenencia socio-territorial de las bandas nómadas, lo cual le permite sostener que dada la variedad de nichos disponibles para el grupo humano y la abigarrada mezcla de practicas culturales que involucran, un sentido de la pertenencia y la vez el reconocimiento de una identidad compartida.

Oasisamérica
es una supraregión que fundamenta su territorio por la existencia de grupo humanos seminómadas, es decir que practicaban alguna forma de agricultura de forma estacional, dicha característica les hace sobresalir como un grupo discreto cuyas practicas sociales exploran las adaptaciones necesarias para cultivar y mantenerse en movimiento. Un grupo complejo de identidades disímbolas, lo que a la península le falta para ser parte de Oasisamérica es la exploración de las artes agrícolas, lo cual aparentemente no era necesario, pues los grupos californianos se volcaron a estacionalmente obtener sustento del mar.

La cuestión es el clima de convivencia nómada como alternativa al desarraigo, y las resonancias que la postura de Giacomo Marramao por una democracia de la diferencia fundamentada en el principio de alteridad, puede tener hacia nuestro concepto de identidad sudcaliforniana. Recientemente entrevistado en la universidad de Buenos Aires, responde en con claridad que le caracteriza peor en español que entendemos acerca de su propuesta:

Una democracia de la diferencia, en la cual la referencia a la alteridad se ve como el "factor constituyente" (aunque reprimido) de cada identidad. En esta perspectiva cada patria es producto de una combinación de circunstancias históricamente determinadas y por tanto, contingentes y precarias. El rasgo indeleble de nuestra edad global está constituida por la dinámica de una "desorientación cósmica" (para decirlo con Ernest Gellner) o del desarraigo universal, como bien prefiero definirlo yo. Sólo si accedemos a esta comprensión de nuestro ser en el mundo -inclusive en lo político- podremos liberarnos de la obsesión de la identidad que subyace en la base de lo del poder. Tenemos que entender en una manera radical esto: hay siempre una íntima relación entre la lógica del poder y la lógica de la identidad. Por esta simple pero decisiva razón, no se puede llegar a la raíz del poder sin un desencanto despiadado de la dinámica que está en la base del simbolismo de la identidad y la identificación.
Además, invita a que desde la reflexión filosófica se planteen espacios de experiencia, rutas en este muy nómada desarraigo universal:

Quiero que quede claro que mi propuesta no es la de renunciar a la filosofía; más bien es propiciar el retorno de la filosofía a la experiencia. Hoy, -en el tiempo de la explosión de Cosmópolis- la filosofía no puede ser sino un saber crítico de la experiencia...

Ya me ganó, A continuación la entrevista completa:



Marramao: La nueva democracia. Entrevista.

Paradoja.


Tan extraña esta aparente soledad inmensa;
Fuerza primigenia de cada estado de ánimo caprichoso;
Tierra no revestida de hierba, no agraciada por la madera.
El hombre grita: "¡Oh desierto! ¿por cuál desconocido arte
atrapas y esclavizas el corazón humano?"

Su voz se pierde en el espacio sin límite barrido por el viento;
El misterio que quema de vacío cubre el rostro de roca desnuda
y arena cegadora abrasada de sol.
El hombre clama: "Oh desierto, déjame entender"

Cual esfinge, el desierto sonríe mientras abre
Su franco secreto en paradoja:
Apasionada calma y un silencio que canta
Del pacífico conflicto de aquello que crece.
Colores pasteles de belleza en el entramado de un duro diseño;
La juventud profundamente marcada por la edad en cada línea;
Drama eterno, paciente, salvaje, sereno,
la vida y la muerte protagonistas en la pantalla cósmica.
El hombre ríe, aunque hay lágrimas en sus quemados ojos.
Susurra, "Desierto, me has hecho sabio Tu trampa es mi anhelo, disfrazado.”
"Sé con sólo esta mirada detrás de su máscara, Mi respuesta es la pregunta que formulo.”

Nina Paul.
Desert Magazine, no2 1937
Traducción por Cindy Espinoza.