Al borde entre el caos y el desorden.


Quizá caos no es lo mismo que desorden, quiza en esas delicadas diferencias radica la posibilidad de nuestra existencia en el planeta.  Celebrando el 200 cumpleaños de C. Darwin.... 

Ve primero a tu vieja planta y observa el camino que ha dejado el temporal, pues las semillas han sido dispersadas. Observa los caprichosos surcos que curso del agua. Ahora encuentra la planta que esta creciendo más alejada de tu planta, todas las plantas que han crecido en medio son tuyas, ellas han extendido tu territorio.

-Castaneda, Carlos. Las enseñanzas de Don Juan

Los estudios más serios por entender los orígenes de la vida en la tierra apuntan por un origen poético. Al principio todo era penumbra, pero las condiciones para que los mecanismos que pretendemos como evolución estén dirigidos por ese trasfondo es posible al tomar en cuenta las condiciones para que las reglas del juego evolutivo tengan lugar parecen haber pasado por su proceso de evolución particular. El estudio de estos procesos lo hacen los biólogos a través de una armada de metáforas: el modelado de vida artificial.  

Borrado por las arenas del tiempo está oculto aquella originaria singularidad. Para entender la afortunada irrupción de la vida en el caos, para entendernos solos, aun en nuestro nacimiento, se requiere, después del acopio de valentía sondear los poderes dentro del polvo de una ventisca para generar un coyote: 

… ponerlo como lo dijo de Darwin, dadme orden y tiempo y yo les daré diseño. Pero lo que demuestra el modelado de Kauffman es que no basta cualquier tipo de orden para producir cambio evolutivo. El tipo adecuado de orden, parece ser una mezcla de libertad química y restricción ambiental, de crecimiento y senescencia, rigidez y fluidez, para que las cosas buenas sucedan […] Sólo se obtiene evolución al borde del caos, en esa zona hibrida entre la firmeza del orden y el caos destructivo. Afortunadamente nuestra posición en el universo estasituada en ese lugar. Aun así, tales condiciones son una regla del juego en el universo, los principios de diseño que hacen posible la evolución biológica se van a dar una y otra y otra vez, sin importar cuantas veces recorramos la cinta. 

-Dennett, Daniel. La peligrosa idea de Darwin. 

Nuestro nomadismo intentará recuperar esta perspectiva como energía de una poética de lucha. Entendiendo al orden como un sistema heterogéneo y opuesto a un sistema homogéneo en desorden. Desde ahí, al caos le viene la oscilación. Pendular de las cosas terrenales: espirales de energía liberadas al espacio cuando un sistema pasa de un Estado al otro. 

La evolucionaibilidad, la capacidad heurística para esa fracción del espacio en donde el paisaje, la tasa de mutación y el tamaño de la población parecieran ajustados para optimizar  que dichas poblaciones puedan ‘fundirse’ desde regiones locales del espacio.

-Kauffman, Stuart. The origins of order.

 El estudio de ese flujo, estando fuera del alcance de los constructos rígidos de la razón, solo lo puede sostenerse en nuestro entendimiento si se logramos la velocidad de escape necesaria para levantarnos por encima delas capas de orden superpuestas que nos han levantado hasta el balcón de perceptual al que llamamos cultura. 

 En algún apartado rincón del universo centelleante, desparramado en innumerables sistemas solares, hubo una vez un astro en el que animales inteligentes inventaron el conocimiento. Fue el minuto más altanero y falaz de la “Historia Universal”: pero, a fin de cuentas,...

-Nietzsche Friederich, De la verdad y la mentira en un sentido extramoral. 

Es en el orden de lo poético que el desorden y el caos pueden ser enunciados. En esa fina elucubración humana, el llamado de la tribu dorada o nuestro incontrolable impulso a metaforizarlo todo. Abarcando el origen de una estrella danzarina con la boca.


foto via planetapeninsula.org





Manación.


A veces algo como una gloriosa luz ilumina la mente humana. Nos sucede a casi todos. Se le puede sentir como crece y se prepara como chispa hacia un paquete de dinamita... Un hombre puede haber vivido su vida en el gris, en la sombra de su tierra oscura y sombría. Habiendo dejado pasar de largo, por palidos, los eventos importantes. Y entonces -la gloria-  la cancion de un saltamontes endulzando sus oidos, el canto del aroma de la tierra elevandose en su nariz, y el tamiz de la luz del sol pasando sobre las hojas bendiciendo sus ojos. Es momentos similares que hombre mana un torrente de sí, y a la vez no se ve menguado. Quiza la importancia de un hombre pueda ser medida por la cantidad y numero de estas emanaciones.

“Sometimes a kind of glory lights up the mind of a man. It happens to nearly everyone. You can feel it growing or preparing like a fuse burning toward dynamite… A man may have lived all of his life in the gray, and the land and trees of him dark and somber. The events, the important ones, may have trooped by faceless and pale. And then - the glory - so that a cricket song sweetens his ears, the smell of the earth rises chanting to his nose, and dappling light under a tree blesses his eyes. Then a man pours outward, a torrent of him, and yet he is not diminished. And I guess a man’s importance in the world can be measured by the quantity and number of his glories.”
John Steinbeck, East of Eden